Esto es lo que he aprendido tras investigar miles de casos de neuropatía en los pies:
La mayoría de las personas están impidiendo inconscientemente que sus nervios sanen durante las 8 horas más críticas del día.
Mientras duermes, varias cosas le suceden a tus pies que pueden interferir con la recuperación nerviosa:
Mala circulación: El flujo sanguíneo a los nervios del pie disminuye significativamente durante la inmovilidad prolongada, limitando la entrega de nutrientes y oxígeno curativos.
Acumulación de líquido: Sin movimiento regular, el líquido inflamatorio se acumula alrededor de los nervios dañados, creando más hinchazón e irritación.
Posición del pie: Las posiciones para dormir a menudo colocan los pies en ángulos que pueden comprimir las vías nerviosas ya dañadas.
Fluctuaciones de temperatura: Los pies pueden enfriarse o calentarse demasiado durante el sueño, lo que interrumpe aún más el flujo sanguíneo hacia los nervios dañados.
Por eso tantas personas con neuropatía descubren que su condición no mejora a pesar del descanso y el tratamiento.
Sus nervios no están obteniendo el entorno de curación que necesitan durante esas cruciales horas nocturnas.